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Ramón Buenaventura
«Internet no es más que el reflejo de la vida»
Como León, el personaje de su novela El año que viene en Tánger,
Ramón Buenaventura nació en esta ciudad marroquí en la década de los 40.
Nacieron amigos, como se nace hermanos, y se criaron juntos. Desde entonces,
cada uno ha llevado una existencia tan distante como distinta. Con esta
premisa pseudobiográfica arranca el último libro de Ramón Buenaventura.
Poeta, traductor, profesor, editor y cibernauta de primera generación,
muestra ahora su talento para la novela. En realidad, un novelón, en que se
mezcla la poesía con la prosa, la ficción con la realidad y el autor con sus
personajes.
¿Salda alguna deuda
con este libro?
No, nunca se me ha
ocurrido saldar una deuda. No reconozco deudas.
¿Qué expresa la poesía que no pueda expresar la prosa?
La poesía es el medio de comunicación más eficaz que existe y puede
expresar todo con la menor cantidad de palabras posible.
Hay quien dice que en Internet uno sólo es lo que escribe. ¿Añade algo?
Internet es un medio de comunicación que en este momento es por escrito,
pero que acabará no siéndolo. Pero sobre todo es un mundo distinto en el que
las relaciones cambian por completo, incluso entre personas de distinto sexo.
Internet es una vida paralela.
¿Es el paraíso de los mentirosos?
La vida es el paraíso de los mentirosos, e Internet no es más que un
reflejo de la vida.
En literatura, ¿vale más lo que más vende?
Si nos atenemos a criterios democráticos, sí. No se puede negar el valor
del voto, y el lector emite su voto comprando un libro. Lo que pasa es que no
sé si conviene atenerse a esos criterios.
¿Desconfía más del elogio o de la crítica?
Del elogio, por supuesto.
¿Qué es lo más genial que ha traducido?
A Arthur Rimbaud, sin duda.
¿Y lo más chapucero?
Eso me va a permitir que no lo diga.
¿Qué se conquista a partir de los 50?
Me gustaría decir que la sabiduría, pero lo que se conquista es la
paciencia.
¿Resumiría el sexo de finales del siglo?
Jamás se me ocurriría resumir el sexo.
¿Es usted un desterrado emocional?
Nunca he superado del todo el destierro de Tánger. Hay una frase de
Saint-Exupéry que dice: «Yo soy un desterrado del país de la infancia». La
mía es Tánger.
¿Qué tiene León Aulaga que quisiera para sí?
Absolutamente nada. Si hubiera querido algo para mí, me lo habría puesto.
¿Qué es una página en blanco?
No lo sé, no me acuerdo. Llevo tantos años escribiendo con ordenador…
Siente verdadera pasión por la etimología. ¿En el origen de las palabras
está el origen del hombre?
La invención del hombre está en la invención del lenguaje. Pero creo que
la etimología del lenguaje es la ciencia más apasionante que existe y es la
que abarca a todas las demás ciencias.
¿La literatura en la literatura es una obsesión?
No debe serlo. Lo que pasa es que es muy difícil que un escritor se
sustraiga de esa tentación. En el fondo, la literatura tiene dos partes, una
es el escritor, y otra el lector. Y salvo que uno decida influir en otros
escritores, para un mortal escritor corriente creo que lo mejor es atenerse a
contar algo. Paloma Leyra.
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