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1.- Aunque seguramente
es una ingenuidad, teniendo en cuenta sus propios orígenes, ¿por qué Tánger?
¿Es tal vez un tributo personal a la ciudad que le vio nacer o una
recuperación de un lugar con importantes vivencias personales? ¿O viene a ser
una reivindicación de ese Norte de África que tanto ha fascinado y fascina a
muchos escritores?
La Ciudad Internacional de Tánger en que yo nací es una de las
leyendas de nuestro siglo. Nadie que haya nacido en una leyenda y la haya
visto morir, y haya paseado, mucho más tarde, por sus ruinas, puede salir de
la experiencia con la memoria ilesa. Supongo que todos los tangerinos de
aquellos años estamos marcados para siempre por Tánger la Blanca. Pero nada
de ello quiere decir que El año que tiene en Tánger sea un tributo, ni
una reivindicación, ni el resultado de una fascinación. Las leyendas no
necesitan homenajes. Tánger, en esta novela, no es más que el territorio
donde se desarrolla un momento de la acción y cuya personalidad explica, en
parte, la personalidad del protagonista. Reconozco, eso sí, que si León
Aulaga hubiera nacido en Londres el libro no habría podido titularse «El año
que viene en Londres».Volver a Londres está al alcance de cualquiera. Volver
a Tánger es imposible, es un empeño romántico.
2.- Usted ha
rechazado en una entrevista que El año que viene en Tánger sea una
biografía amorosa; ha preferido calificarla como una novela muy compleja y
estructurada, a la vez de fácil y divertida lectura, que perfila algo así
como el retrato de un triunfador, como la historia de un poeta... en la que
además se mezclan diversos géneros literarios. ¿Responde un poco todo esto a
la idea que tenía en mente cuando empezó a escribir el libro o es más bien el
resultado de una creación final mucho más compleja y más rica de lo previsto
inicialmente? ¿Desde cuándo llevaba preparando el libro?
Con toda sinceridad, creo que el autor no es quién para imponer a
nadie una definición de la obra. Todo texto tiene dos partes igualmente esenciales
para su existencia: la escritura y la lectura. Ningún libro es un libro
mientras alguien no lo haya leído. E insisto: la aportación de lector es tan
importante como la del escritor. De modo que El año que viene en Tánger
será, por lo menos en un cincuenta por ciento, lo que cada lector decida que
sea... Yo, desde luego, no veo mi cincuenta por ciento como una biografía
amorosa; pero la otra mitad no la controlo, claro.
En cuanto a lo que yo tenía o
dejaba de tener en mente cuando empecé el libro, confieso con alguna
vergüenza profesional que no lo recuerdo. No tengo ni idea. A lo mejor era
exactamente lo que salió luego, pero sospecho que no. El año que viene en
Tánger fue haciéndose en torno a mi discubrimiento de León Aulaga, de
Kimberley, de sus aventuras y sus ambientes. Es decir: de datos que yo no
tenía cuando empecé a escribir. El libro salió. Se vivió él solo, por así
decirlo. Incluso cambió de plataforma, porque en principio yo había pensado
confeccionar una especie de enciclopedia de León Aulaga, en soporte
informático y utilizando recursos multimedia. Y al final, ya ve usted,
resultó una novela normal y corriente.
3.- ¿Cabría
considerarlo como un libro de personajes? ¿De ambientes? ¿Le ha sido
especialmente complicada la definición de alguno de ellos? ¿Tal vez de León
Aulaga?
El año que viene en Tánger es un libro de personajes dentro
de un entorno constituido por la geografía y por el tiempo. En cuanto a la
definición, digamos que no he querido definir, sino describir a León Aulaga.
Que el lector lo defina y lo valore o lo juzgue. Lo que sí puedo garantizar,
porque ya son muchas las personas que han leído el libro, y todas se expresan
en el mismo sentido, es que los personajes tienen su propia vida y que
resulta muy difícil no pensar en ellos como personas reales.
4.- Usted ha
rechazado también de plano que León Aulaga sea un heterónimo de Ramón
Buenaventura; ha precisado incluso que usted y él no se parecen en nada. Sin
embargo, no puede negar que, en todo caso, es un buen discípulo, al que ha
conseguido contagiar algunas pasiones, como la poesía o el mismo Tánger...
Pues perdóneme, pero lo niego. J
J
J
Yo no he contagiado nada a León Aulaga. Si yo no hubiera existido, o si no
hubiera sido amigo suyo en un largo momento de nuestras vidas, León habría
llegado a ser exactamente lo que es. Tangerino, poeta, hommes à femmes
(no hay forma de decirlo en español), triunfador en su profesión, rico,
simpático... Lo que usted quiera. No me importaría nada ser yo un heterónimo
suyo, la verdad.
5.- Aunque todos
afirmamos cuando hablan bien de nosotros que se trata de amigos, ¿Le han
sorprendido las excelentes críticas que le han realizado varios de sus
colegas escritores y diversos críticos? Por cierto, ¿qué espera que digan del
libro sus verdaderos ‘críticos’, los lectores?
No sé lo que dirán los lectores. Sé lo que van diciendo, por
ahora, y la verdad es que da pudor repetirlo. Yo lo que quiero es que el
lector se divierta conmigo, que disfrute del libro lo que yo he disfrutado
viviéndolo y escribiéndolo. El año que viene en Tánger es una novela
libre y abierta, donde el escritor y el lector, juntos, tal vez puedan
recuperar la libertad literaria de la Edad Media, esa negativa a reconocer
límites e imposibles cuyo modelo, medieval tardío, es el libro más descomunal
y excesivo jamás escrito, es decir El ingenioso hidalgo don Quijote de la
Mancha.
6.- En su
biografía uno puede encontrar una intensa labor como traductor, varias obras
poéticas y esta es, creo, su segunda novela, ¿cuál será su próxima obra? ¿en
qué está ya trabajando?
No, no estoy trabajando en nada concreto. Escribir no es
obligatorio. Hay que hacerlo cuando a viene a cuento, cuando se lo pide a uno
el cuerpo y la cabeza tiene algo que decir. Lo mismo que he tardado cinco o
seis años en rematar El año que viene en Tánger, poquito a poco, sin
acelerones ni prisas, puedo tardar otros seis, o más, en tener un próximo
libro. Ya veremos.
LIBRO Y
AUTOR EN OCHO PINCELADAS
«La ciudad internacional de Tánger
en que yo nací es una de las leyendas de nuestro siglo», pero «Tánger, en
esta novela, no es más que el territorio donde se desarrolla un momento de la
acción y cuya personalidad explica, en parte, la personalidad del
protagonista».
«El año que viene en Tánger fue
haciéndose en torno a mi descubrimiento de León Aulaga, de Kimberley, de sus
aventuras y sus ambientes».
«En principio yo había pensado confeccionar una especie de enciclopedia de
León Aulaga, en soporte informático y utilizando recursos multimedia. Y al
final, ya ve usted, resultó una novela normal y corriente».
«El año que viene en Tánger es un libro
de personajes dentro de un entorno constituido por la geografía y por el
tiempo».
«Ya son muchas las personas que han leído el libro, y todas se expresan en
el mismo sentido: los personajes tienen su propia vida y resulta muy difícil
no pensar en ellos como personas reales».
«No me importaría nada ser un heterónimo de
León Aulaga, la verdad».
«Yo lo que quiero es que el lector se divierta conmigo, que disfrute del
libro lo que yo he disfrutado viviéndolo y escribiéndolo».
«El año que viene en Tánger es una
novela libre y abierta, donde el escritor y el lector, juntos, tal vez puedan
recuperar la libertad literaria de la Edad Media, esa negativa a reconocer
límites e imposibles».
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