MegaLibro - 980400.

Revista de Internet

 

1.- Aunque seguramente es una ingenuidad, teniendo en cuenta sus propios orígenes, ¿por qué Tánger? ¿Es tal vez un tributo personal a la ciudad que le vio nacer o una recuperación de un lugar con importantes vivencias personales? ¿O viene a ser una reivindicación de ese Norte de África que tanto ha fascinado y fascina a muchos escritores?
La Ciudad Internacional de Tánger en que yo nací es una de las leyendas de nuestro siglo. Nadie que haya nacido en una leyenda y la haya visto morir, y haya paseado, mucho más tarde, por sus ruinas, puede salir de la experiencia con la memoria ilesa. Supongo que todos los tangerinos de aquellos años estamos marcados para siempre por Tánger la Blanca. Pero nada de ello quiere decir que El año que tiene en Tánger sea un tributo, ni una reivindicación, ni el resultado de una fascinación. Las leyendas no necesitan homenajes. Tánger, en esta novela, no es más que el territorio donde se desarrolla un momento de la acción y cuya personalidad explica, en parte, la personalidad del protagonista. Reconozco, eso sí, que si León Aulaga hubiera nacido en Londres el libro no habría podido titularse «El año que viene en Londres».Volver a Londres está al alcance de cualquiera. Volver a Tánger es imposible, es un empeño romántico.
2.- Usted ha rechazado en una entrevista que El año que viene en Tánger sea una biografía amorosa; ha preferido calificarla como una novela muy compleja y estructurada, a la vez de fácil y divertida lectura, que perfila algo así como el retrato de un triunfador, como la historia de un poeta... en la que además se mezclan diversos géneros literarios. ¿Responde un poco todo esto a la idea que tenía en mente cuando empezó a escribir el libro o es más bien el resultado de una creación final mucho más compleja y más rica de lo previsto inicialmente? ¿Desde cuándo llevaba preparando el libro?
Con toda sinceridad, creo que el autor no es quién para imponer a nadie una definición de la obra. Todo texto tiene dos partes igualmente esenciales para su existencia: la escritura y la lectura. Ningún libro es un libro mientras alguien no lo haya leído. E insisto: la aportación de lector es tan importante como la del escritor. De modo que El año que viene en Tánger será, por lo menos en un cincuenta por ciento, lo que cada lector decida que sea... Yo, desde luego, no veo mi cincuenta por ciento como una biografía amorosa; pero la otra mitad no la controlo, claro.
          En cuanto a lo que yo tenía o dejaba de tener en mente cuando empecé el libro, confieso con alguna vergüenza profesional que no lo recuerdo. No tengo ni idea. A lo mejor era exactamente lo que salió luego, pero sospecho que no. El año que viene en Tánger fue haciéndose en torno a mi discubrimiento de León Aulaga, de Kimberley, de sus aventuras y sus ambientes. Es decir: de datos que yo no tenía cuando empecé a escribir. El libro salió. Se vivió él solo, por así decirlo. Incluso cambió de plataforma, porque en principio yo había pensado confeccionar una especie de enciclopedia de León Aulaga, en soporte informático y utilizando recursos multimedia. Y al final, ya ve usted, resultó una novela normal y corriente.
3.- ¿Cabría considerarlo como un libro de personajes? ¿De ambientes? ¿Le ha sido especialmente complicada la definición de alguno de ellos? ¿Tal vez de León Aulaga?
El año que viene en Tánger es un libro de personajes dentro de un entorno constituido por la geografía y por el tiempo. En cuanto a la definición, digamos que no he querido definir, sino describir a León Aulaga. Que el lector lo defina y lo valore o lo juzgue. Lo que sí puedo garantizar, porque ya son muchas las personas que han leído el libro, y todas se expresan en el mismo sentido, es que los personajes tienen su propia vida y que resulta muy difícil no pensar en ellos como personas reales.
4.- Usted ha rechazado también de plano que León Aulaga sea un heterónimo de Ramón Buenaventura; ha precisado incluso que usted y él no se parecen en nada. Sin embargo, no puede negar que, en todo caso, es un buen discípulo, al que ha conseguido contagiar algunas pasiones, como la poesía o el mismo Tánger...
Pues perdóneme, pero lo niego. J J J Yo no he contagiado nada a León Aulaga. Si yo no hubiera existido, o si no hubiera sido amigo suyo en un largo momento de nuestras vidas, León habría llegado a ser exactamente lo que es. Tangerino, poeta, hommes à femmes (no hay forma de decirlo en español), triunfador en su profesión, rico, simpático... Lo que usted quiera. No me importaría nada ser yo un heterónimo suyo, la verdad.
5.- Aunque todos afirmamos cuando hablan bien de nosotros que se trata de amigos, ¿Le han sorprendido las excelentes críticas que le han realizado varios de sus colegas escritores y diversos críticos? Por cierto, ¿qué espera que digan del libro sus verdaderos ‘críticos’, los lectores?
No sé lo que dirán los lectores. Sé lo que van diciendo, por ahora, y la verdad es que da pudor repetirlo. Yo lo que quiero es que el lector se divierta conmigo, que disfrute del libro lo que yo he disfrutado viviéndolo y escribiéndolo. El año que viene en Tánger es una novela libre y abierta, donde el escritor y el lector, juntos, tal vez puedan recuperar la libertad literaria de la Edad Media, esa negativa a reconocer límites e imposibles cuyo modelo, medieval tardío, es el libro más descomunal y excesivo jamás escrito, es decir El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.
6.- En su biografía uno puede encontrar una intensa labor como traductor, varias obras poéticas y esta es, creo, su segunda novela, ¿cuál será su próxima obra? ¿en qué está ya trabajando?
No, no estoy trabajando en nada concreto. Escribir no es obligatorio. Hay que hacerlo cuando a viene a cuento, cuando se lo pide a uno el cuerpo y la cabeza tiene algo que decir. Lo mismo que he tardado cinco o seis años en rematar El año que viene en Tánger, poquito a poco, sin acelerones ni prisas, puedo tardar otros seis, o más, en tener un próximo libro. Ya veremos.

 

LIBRO Y AUTOR EN OCHO PINCELADAS

«La ciudad internacional de Tánger en que yo nací es una de las leyendas de nuestro siglo», pero «Tánger, en esta novela, no es más que el territorio donde se desarrolla un momento de la acción y cuya personalidad explica, en parte, la personalidad del protagonista».

«El año que viene en Tánger fue haciéndose en torno a mi descubrimiento de León Aulaga, de Kimberley, de sus aventuras y sus ambientes».

«En principio yo había pensado confeccionar una especie de enciclopedia de León Aulaga, en soporte informático y utilizando recursos multimedia. Y al final, ya ve usted, resultó una novela normal y corriente».

«El año que viene en Tánger es un libro de personajes dentro de un entorno constituido por la geografía y por el tiempo».

«Ya son muchas las personas que han leído el libro, y todas se expresan en el mismo sentido: los personajes tienen su propia vida y resulta muy difícil no pensar en ellos como personas reales».

«No me importaría nada ser un heterónimo de León Aulaga, la verdad».

«Yo lo que quiero es que el lector se divierta conmigo, que disfrute del libro lo que yo he disfrutado viviéndolo y escribiéndolo».

«El año que viene en Tánger es una novela libre y abierta, donde el escritor y el lector, juntos, tal vez puedan recuperar la libertad literaria de la Edad Media, esa negativa a reconocer límites e imposibles».