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¡Hostias, Pedrín!
Me
encuentro con la siguiente nota a pie de página en la novela El año que
viene en Tánger (Debate, 1998), de Ramón Buenaventura: «El Comité Europeo
de Normalización —tras numerosas y sexudas deliberaciones— acaba (1996) de
fijar el tamaño estándar del condón comunitario: un mínimo de 17 centímetros
de largo por un máximo de 5,5 de ancho. La medida entrará en vigor a partir
de junio de 1998».
Por cierto: la novela en
cuestión es magnífica, de lo mejorcito que he leído en los diez últimos años
(y aún me atrevería a decir que difícilmente leeré algo mejor, salido de
pluma española, en los diez años venideros). Pero no es ese el asunto que hoy
quiero poner en negro sobre blanco.
Un par de días antes de
trasegarme en un periquete el libraco de Ramón Buenaventura… [El resto del
artículo no guarda relación con El año que viene en Tánger.]
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