Interviú - «Libros»

J.L. Moreno-Ruiz

30 de marzo de 1998

 

Una novela muy esperada

Lamentablemente, Ramón Buenaventura se prodiga poco, pero mejor que así sea. Si algunos llevábamos años recordando y releyendo su novela anterior, Ejemplo de la dueña tornadiza, ahora podremos disfrutar, acaso durante unos cuantos años más, de esta El año que viene en Tánger, auténticamente prodigiosa. Novela de tantas caras como almas, El año que viene… rastrea, sin embargo, en los únicos restos constatables del naufragio humano —el fracaso vital y hasta amoroso como «input» desde el que elaborar una teorización del cinismo como fuente de vida y como alimento de los amores—, para construir un cuerpo narrativo de solidez tan monumental como flexibilidades halla en los distintos grados de expresividad y de investigación formal que tiene la novela. Además —aviso para los españoles despistados—, la evocación, a veces, y la narración, las más de las veces, de Tánger, nada tiene que ver con el falseamiento que de ese territorio vital han hecho unos cuantos escritores norteamericanos que allí fueron a follarse moritos a buen precio. Buenaventura ha vuelto, y esta es la mejor noticia que la pacata literatura española del presente podría recibir. O no. Ya otros raros de nuestras letras (Julián Ríos, Aliocha Coll, Miguel Espinosa, José Carlos Cataño y alguno más) siguen sufriendo el desprecio de los mediocres por su osadía. Puede que a Buenaventura le ocurra lo mismo, como con su otra novela.