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RAMÓN BUENAVENTURA |
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BIOBIBLIOGRAFÍA |
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Publicó su primer libro en mayo de 1978.
Antes había terminado cinco novelas (todas
ellas hechas trocitos y arrojadas a la basura a mediados de los ochenta,
menos dos, una publicada luego y otra inédita para siempre) y, por lo menos,
seis colecciones de poesía (algunos de cuyos poemas se recogen en una
antología posterior, pero también con vocación de basura, en su mayoría). Cantata Soleá
se titulaba aquel tomo de color escatológico, uno de los primeros publicados
por Jesús Munárriz en su Hiperión. En
años sucesivos, siempre en la misma editorial, fueron apareciendo nuevas
obras: Tres
movimientos, Ejemplo
de la dueña tornadiza, Arthur Rimbaud,
Vereda del Gamo, Los papeles del tiempo,
El abuelo de las
hormigas, Las
Diosas Blancas. También aprovechó los ratos libres para traducir quince o
veinte libros del francés y del inglés. Estamos ya en su época post industrial.
El hombre se alquila a cualquier precio para —como decían en otros tiempos
más descarados con la pobreza— «sacar adelante» su casa. Fotocompone, escribe
lo que le piden, traduce lo que le mandan, colabora en la radio, en la tele,
en lo que va saliendo. De vez en cuanto consigue encajar algún artículo en
los periódicos. No recuerda ninguna otra época de su vida que fuera más
feliz. |
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Información sobre El año que viene en Tánger, |
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Poco antes se había producido otro curioso avatar en la vida de
R.B.: el comienzo de su sección «Cuadernos de Cibernauta» en la revista El
Semanal (suplemento de fin de semana de muchos e importantes periódicos
españoles, con una circulación de 1,4 millones de ejemplares y un lectorado
de 4 millones). Ahora, con más de 300
artículos sobre Internet en la conciencia, con un libro
sobre el tema, resulta que RB ha ensanchado gozosamente su
campo de acción y de comunicación, saliendo así de la paralizante endogamia
del cotarro libresco.
Esta suerte le produce una gran alegría, que casi compensa otros tristes disgustos:
quien con pobre gente convive, acaba muy herido, siempre; qué más da. Hace
ya casi ocho años que R.B. dejó de ser inmortal, y no piensa preocuparse demasiado por la inminencia del desastre. Podrán con él, sin duda, pero todavía no. Su cadáver está demasiado vivo para la autopsia. [Piensa él.]
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Comentario más moderno: Este texto se me está quedando viejecito, el pobre. Como mínimo, conviene indicar que en octubre de 2000 apareció El
corazón antiguo (Debate) —otra novela—, y que en septiembre de 2001 se publicó el libro de relatos La memoria de los peces (Muchnik).
He terminado varias traducciones nuevas. Hay en marcha una novela, también. Que ganó el
premio Fernando Quiñones en noviembre de 2004 y se publicó en Alianza
Editorial en marzo de 2005: El último negro. |
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