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RAMÓN BUENAVENTURA |
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BIOBIBLIOGRAFÍA |
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Publicó su primer libro en mayo de 1978.
Antes había terminado cinco novelas (todas
ellas hechas trocitos y arrojadas a la basura a mediados de los ochenta,
menos dos, una publicada luego y otra inédita para siempre) y, por lo menos,
seis colecciones de poesía (algunos de cuyos poemas se recogen en una
antología posterior, pero también con vocación de basura, en su mayoría). Cantata Soleá
se titulaba aquel tomo de color escatológico, uno de los primeros publicados
por Jesús Munárriz en su Hiperión. En
años sucesivos, siempre en la misma editorial, fueron apareciendo nuevas
obras: Tres
movimientos, Ejemplo
de la dueña tornadiza, Arthur Rimbaud,
Vereda del Gamo, Los papeles del tiempo,
El abuelo de las
hormigas, Las
Diosas Blancas. También aprovechó los ratos libres para traducir quince o
veinte libros del francés y del inglés. Estamos ya en su época post industrial.
El hombre se alquila a cualquier precio para —como decían en otros tiempos
más descarados con la pobreza— «sacar adelante» su casa. Fotocompone, escribe
lo que le piden, traduce lo que le mandan, colabora en la radio, en la tele,
en lo que va saliendo. De vez en cuanto consigue encajar algún artículo en
los periódicos. No recuerda ninguna otra época de su vida que fuera más
feliz.
En 1988 gana el premio Miguel Labordeta y al año siguiente aparece en Plaza & Janés el libro ganador, Eres.Teoría de la sorpresa en Ediciones Libertarias. Es un decir. El ex dueño de Libertarias, Antonio Huerga, pierde casi a renglón seguido su derecho a utilizar el sello, propiedad ahora de Libertarias Prodhufi. Teoría de la sorpresa apenas puede distribuirse, por esa legal razón. Vienen a continuación unos siete años —los años de Alfaguara, los años de la Facultad— muy difíciles de explicar. No se explicarán, o se hará en otro momento, con otras ganas. En marzo de 1998 aparece en Editorial Debate, tras haber sido rechazada por SEIS editoriales, en algún caso con verdadero desprecio, la novela El año que viene en Tánger La editorial tenía el compromiso previo de publicar el premio y resuelve su apuro incluyendo la obra en una serie más bien «bestsellera». Se venden mil y pico ejemplares. El resto, hasta 3.000, acaba saldado en El Corte Inglés (patria y hogar de todos los consumidores españoles). En 1992, cuando R.B. ya está vinculado a Santillana en calidad de asesor, se publica . ![]()
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Información sobre El año que viene en Tánger, |
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Poco antes se había producido otro curioso avatar en la vida de
R.B.: el comienzo de su sección «Cuadernos de Cibernauta» en la revista El
Semanal (suplemento de fin de semana de muchos e importantes periódicos
españoles, con una circulación de 1,4 millones de ejemplares y un lectorado
de 4 millones). Ahora, con más de 300
artículos sobre Internet en la conciencia, con un libro sobre el tema, resulta que RB ha ensanchado gozosamente su
campo de acción y de comunicación, saliendo así de la paralizante endogamia
del cotarro libresco. Esta
suerte le produce una gran alegría, que casi compensa otros
tristes disgustos: quien con pobre gente convive, acaba muy herido,
siempre; qué más da. Hace ya casi ocho años que
R.B. dejó de ser inmortal, y no piensa preocuparse demasiado por
la inminencia del desastre. Podrán con él, sin duda, pero
todavía no. Su cadáver está demasiado vivo para la
autopsia.
[Piensa él.]
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Ramón Buenaventura y Angelika Steiner
se mudaron a Pozuelo de Alarcón en 1977, y en Pozuelo siguen, con sus dos hijos, Ramón (1979) y Yago
(1980).
Comentario posterior: Este texto se me ha quedado viejecito, el pobre. Como mínimo, conviene indicar que en octubre de 2000 apareció El corazón antiguo (Debate) —otra novela—, y que en septiembre de 2001 se publicó el libro de relatos La memoria de los peces (Muchnik). He terminado varias traducciones nuevas. Hay en marcha una novela, también. Que ganó el premio Fernando Quiñones en noviembre de 2004 y se publicó en Alianza Editorial en marzo de 2005: El último negro. |
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