RAMÓN BUENAVENTURA

BIOBIBLIOGRAFÍA
CON ALGUNA QUE OTRA ESTAMPITA

 

 

 

R.B. nació en la Ciudad Internacional de Tánger cuando aún no había mediado el siglo XX. Es muy mayor, por tanto, para andar con estas frivolidades de Internet. El retrato que aquí se incluye —obra de Angelika Steiner— está dibujado hace unos cuantos años y muchas canas, en el parque del Buen Retiro, de Madrid, futuro Distrito Federal (con suerte). Lo del sombrero es coyuntural: lo usó unos días, en aquella época, por la emoción que le produjo el insólito hecho de que aquel objeto le encajara en la cabeza. Normalmente no se fabrican chapeos de su talla (>62 cm de perímetro).
   Una vez desterrado de Tánger, tras la  independencia marroquí, e incrustado en la mugrienta España de 1958, el hombre estudió sus cositas (derecho, ciencias políticas, psicología, funcionariado internacional, márquetin, administración de empresas, publicidad) en una Universidad —la Complutense— y en varias instituciones especializadas. A pesar de que nunca le había interesado nada que no tuviese que ver con la creación artística en general y la literatura en particular, en 1967 llegó a la conclusión (in)justificable de que no había venido al mundo muy dotado de libre albedrío: o se acostumbraba a no comer ni beber, ni-ni-ni-ni, o se ponía al servicio de una gran multinacional angloholandesa. Se puso al servicio de una gran multinacional angloholandesa. [Si le apetece a usted mucho perder su precioso tiempo en cotilleos, pinche aquí y le saldrá en pantalla el currículo profesional de Ramón Buenaventura.] De aquella larga época laboral queda un patético testimonio. A partir de 1984 se erradica del mundo empresarial puro, duro y cruel, para sembrarse en el huerto editorial, puro, duro y cruel. Sólo sobrevivió hasta el mes de junio de 1999, a mediados del cual lo asesinaron: cualquier catástrofe, por hortera y trivial que sea, puede ocurrir cuando trata uno con esbirros.
   Publicó su primer libro en mayo de 1978. Antes había terminado cinco novelas (todas ellas hechas trocitos y arrojadas a la basura a mediados de los ochenta, menos dos, una publicada luego y otra inédita para siempre) y, por lo menos, seis colecciones de poesía (algunos de cuyos poemas se recogen en una antología posterior, pero también con vocación de basura, en su mayoría). Cantata Soleá se titulaba aquel tomo de color escatológico, uno de los primeros publicados por Jesús Munárriz en su Hiperión. En años sucesivos, siempre en la misma editorial, fueron apareciendo nuevas obras: Tres movimientos, Ejemplo de la dueña tornadiza, Arthur Rimbaud, Vereda del Gamo, Los papeles del tiempo, El abuelo de las hormigas, Las Diosas Blancas. También aprovechó los ratos libres para traducir quince o veinte libros del francés y del inglés. Estamos ya en su época post industrial. El hombre se alquila a cualquier precio para —como decían en otros tiempos más descarados con la pobreza— «sacar adelante» su casa. Fotocompone, escribe lo que le piden, traduce lo que le mandan, colabora en la radio, en la tele, en lo que va saliendo. De vez en cuanto consigue encajar algún artículo en los periódicos. No recuerda ninguna otra época de su vida que fuera más feliz.
   En 1988 gana el premio Miguel Labordeta y al año siguiente aparece en Plaza & Janés el libro ganador, Eres
La editorial tenía el compromiso previo de publicar el premio y resuelve su apuro incluyendo la obra en una serie más bien «bestsellera». Se venden mil y pico ejemplares. El resto, hasta 3.000, acaba saldado en El Corte Inglés (patria y hogar de todos los consumidores españoles). En 1992, cuando R.B. ya está vinculado a Santillana en calidad de asesor, se publica Teoría de la sorpresa en Ediciones Libertarias. Es un decir. El ex dueño de Libertarias, Antonio Huerga, pierde casi a renglón seguido su derecho a utilizar el sello, propiedad ahora de Libertarias Prodhufi. Teoría de la sorpresa apenas puede distribuirse, por esa legal razón.
   Vienen a continuación unos siete años —los años de Alfaguara, los años de la Facultad— muy difíciles de explicar. No se explicarán, o se hará en otro momento, con otras ganas. En marzo de 1998 aparece en Editorial Debate, tras haber sido rechazada por SEIS editoriales, en algún caso con verdadero desprecio, la novela El año que viene en Tánger 

 
 
 
Información sobre El año que viene en Tánger,
premio Villa de Madrid, «Ramón Gómez de la Serna», 1999
 
 
 
Poco antes se había producido otro curioso avatar en la vida de R.B.: el comienzo de su sección «Cuadernos de Cibernauta» en la revista El Semanal (suplemento de fin de semana de muchos e importantes periódicos españoles, con una circulación de 1,4 millones de ejemplares y un lectorado de 4 millones). Ahora, con más de 300 artículos sobre Internet en la conciencia, con un libro sobre el tema, resulta que RB ha ensanchado gozosamente su campo de acción y de comunicación, saliendo así de la paralizante endogamia del cotarro libresco. Esta suerte le produce una gran alegría, que casi compensa otros tristes disgustos: quien con pobre gente convive, acaba muy herido, siempre; qué más da. Hace ya casi ocho años que R.B. dejó de ser inmortal, y no piensa preocuparse demasiado por la inminencia del desastre. Podrán con él, sin duda, pero todavía no. Su cadáver está demasiado vivo para la autopsia.
[Piensa él.]
 
Ramón Buenaventura y Angelika Steiner se mudaron a Pozuelo de Alarcón en 1977, y en Pozuelo siguen, con sus dos hijos, Ramón (1979) y Yago (1980).
 
Comentario posterior: Este texto se me ha quedado viejecito, el pobre. Como mínimo, conviene indicar que en octubre de 2000 apareció El corazón antiguo (Debate)otra novela—, y que en septiembre de 2001 se publicó el libro de relatos La memoria de los peces (Muchnik). He terminado varias traducciones nuevas. Hay en marcha una novela, también.

Que ganó el premio Fernando Quiñones en noviembre de 2004 y se publicó en Alianza Editorial en marzo de 2005: El último negro.

Bibliografía más o menos completa.
Wikipedia

1 1 1 1 1